Manuel García Fonseca «El Polesu»
Estados Unidos, aclárese Trump y su grupo de empecinados, han abandonado toda referencia al derecho internacional, van usando la fuerza y la prepotencia de forma descarada y creciente. Sin referirse ya a las intervenciones bélicas de las décadas anteriores, Trump ha intervenido sin ninguna justificación legal en Venezuela, cuyo presidente sigue encarcelado en Estados unidos; actualmente interviene, al compás que marca Israel, contra Irán con el inicio de bombardeos incesantes y con la amenaza de destruir la civilización iraní, con declaración explícita, sin respeto alguno a lo que la milenaria riqueza cultural de Persia aporta a la civilización mundial. Estos días la UNESCO viene denunciando la destrucción barbara de los lugares históricos de la civilización persa, patrimonios culturales de la humanidad.
El afan de dominio no solo no se sacia con una guerra inacabable, sino que Trump busca hacer suyos viejos propósitos inacabados, que le puedan servir como tapadera para el fracaso de la guerra contra Irán. Hace días ha enarbolado la bandera contra Cuba, redoblando las sanciones que llevan 60 años queriendo matar de hambre a la población de la isla.
Estas sanciones han sido condenadas reiteradas veces por las Naciones Unidas que las consideran otra forma de guerra; a excepción de algunos estados como Israel y Ukrania, la Asamblea General de Naciones Unidas reclama cada año el levantamiento de estas sanciones que hacen sufrir inmensamente a la población. Después del ataque contra Venezuela, las sanciones se han endurecido con un embargo total sobre el petroleo; se impone el no envío de petroleo de Venezuela a Cuba; Mexico, que mantenía tradicionalmente buenas relaciones con Cuba, no osa ya llevar petroleo a Cuba por las amenazas de sanciones de los Estados Unidos. En Cuba el aprovisionamiento de .
electricidad está completamente colapsado entre tiempo, con consecuencias catastróficas para la vida cotidiana de la población y de su supervivencia.
Las sanciones secundarias en el campo de la salud conllevan otro escándalo. Cuba disponían de un excelente sistema de salud y de médicos muy formados, que estaban a disposición de numerosos países de América latina y del mundo entero en los casos de necesidad. En Calabría, en Italia, unos 500 médico cubanos trabajaban a la demanda explícita y urgente del gobierno regional. Los Estados Unidos presionaron al gobierno italiano para expulsar a los médicos cubanos, como sucedió en Guatemala bajo la idéntica presión de Los Estados Unidos. Estos son solo una muestra del asedio norteamericano a Cuba.
“Acción contra el Odio” y un conjunto de asociaciones, junto con numerosas firmas de personalidades firman estos dias un manifiesto denunciando el asedio medieval contra Cuba.
Trump es un personaje extravagante que sobrepasa lo absurdo; sería para considerarlo un loco despreciable si no fueran terribles las bravatas y acciones agresivas y bélicas contra pueblos enteros que lleva a cabo, contra las que los ciudadanos pacíficos nos sentimos obligados a reaccionar
