Benjamín Tous Álvarez es pintor y dibujante nacido en Lleida, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona. Ha expuesto en diferentes galerías tanto catalanas como asturianas, siendo sus dos últimas exposiciones en el Museo Barjola en 2019 y en la galería Lucía Dueñas en Oviedo el pasado verano. Tiene residencia y taller en Gijón desde hace más de 15 años.

Cuando conocí a Rita Hevia no podía adivinar ni intuir que se acabaría convirtiendo en una segunda personalidad mía. Un alter ego que cubriría todas mis necesidades plásticas. Sobre todo pictóricas. Que se convertiría en ¨mi ente pensante¨ que me ayudaría a descubrir y analizar todo lo que se cocía en el mundo artístico de mi alrededor.

Rita H., de padre asturiano y madre vasca, tiene 10 años menos que yo. Lo que la hace mas cercana a las nuevas generaciones. Vive con su compañera en una casa roulotte, por lo que viaja mucho y tiene una mentalidad mas amplia de las cosas.

Verano tras verano, Rita me ayuda a ver exposiciones, talleres y museos; con lo que amenizamos las comidas y las cenas, comentando todo lo visto y lo que nos queda por ver.

Este verano del intrigante 2020, Rita H. nos cuenta lo siguiente:

Me quedé tan entusiasmada con la expo de 10 pintores en el Museo Barjola, que  me convertí en adicta a visitarlo prácticamente una o dos veces por semana en cuanto duraba la exposición. Alguien podría pensar que enloquece o que me aburrió ver tantas veces la misma, pero lo que me ocurrió es que me convertí en una   experta sobre la obra de los 10 pintores y adquirí un profundo conocimiento sobre   los pintores y pintoras.

Exposición en el Barjola

Un diez en toda regla a una exposición de 10 pintores, de lo cuales 4 eran pintoras interesantísimas. Buenísima selección de los cuadros y una genuina intención de la misma.

Podría explicar la exposición con la documentación en mano para no errar nombres, pero me gusta la parte selectiva de la memoria, que me va a traer a la vista el recuerdo de lo que me pareció mas sorprendente.

Los cuadros de los pintores Jorge Nava y Paco Fernández son, absolutamente, rotundos y sugerentes. La pequeña composición abstracta de Paco Fernández, como una cajita de colores maravillosa, es una delicia.

Jorge Nava y su obra

Quienes les conocemos y sabemos de su trayectoria, consideramos que es uno de los pintores abstractos asturianos que hay.

Es curioso que Jorge Nava, al cual quienes conocemos su obra en una línea potente, abstracta y mínima, nos complace revisar esas obras de pintores conocidos clásicos y su visión de la historia de la pintura. El romanticismo de su pieza central de la exposición, conduce a emociones muy gratas.

Breza Cecchini llena los espacios que le corresponde de imaginación, sueño y sugerencia Chagalianas. Esas mujeres rodeadas de animales, desde la cama, que        parecen despertar de un suelo. La realización fresca y espontánea son un aire de juventud y rebeldía en la colección.

Chechu Álava y su sutileza neblinosa, nos presenta personajes de lo mas trágicos como la familia Caramajoz y la sutileza de Frida Khalo, creando en todos sus cuadros cierta inquietud.

Maite Centol compite con Paco en su minimalista, aunque de colores muy fríos, sus abstracciones y su atrevimiento de formatos, imitación de objetos cotidianos (como baldosas o papeles pintados) son piezas de un gran interés formal y corporativo.

Juan Fernández Álava comparten con su hermana Chechu la pintura sutil y el retrato efervescente. Frío y distante que sugiere la emoción de entrar en un thriller. Como él fue el alma mater de la exposición, debemos agradecerle la selección, su idea y la exposición.

Armando Suarez es la representación de un pintor de los 60´s que aporta ese toque de amor hacia los paisajes y las casas. No podemos olvidar su cuadro “Ovnis Ë” que sorprendía y llamaba la atención nada mas entrar. Está muy bien que este presente un artista que ya no se encuentra con nosotros.

Miguel Galano es un total placer seguirle con sus cuadros de paisajes que remite a casas asturianas y que sugiere la geometrización, dando vida a algo que no puede desaparecer nunca: la representación de edificios.

Asas Iglesias es la presencia del dibujo. Como si siguiera los pasos Zobel, sus abstracciones dibujísticas puede intuir paisajes naturales y sugerencias exóticas del cuerpo humano.

Alberto Améz, que lo he dejado al final intencionadamente, como me confesaba Jorge Nava fue un descubrimiento para todos. Su iconoclasta pieza de ¨Jesucristo salvando al mundo de Covid¨ es de una modernidad y clasicismo que empalma a la perfección con la movida pictórica de los años ochenta.

Bueno, ahí queda eso, las memorias de los cuadros de esos 10 artistas en un Barjola que llenó el verano de las mascarillas con miradas impresionadas.

Yo clasificaba el verano en cuatro fuentes de contacto: 1. los museos, 2. galerías, 3. encuentros y 4. visitas a talleres de compañeros.

Visto pues un museo de Gijón, me di un ¨garbeo¨ por los talleres de algunos compañeros y compañeras. La visita al taller de Lourdes Mieres, una surrealista que elabora mucho sus cuadros y profundiza en sus contundentes ideas y mensajes eróticos y musicales, fue una verdadera sorpresa. Lourdes va a conseguir que nos olvidemos de que es hija de Alejandro Mieres (uno de los grandes de la abstracción asturiana) y de una madre que también ilustraba muy bien las flores y que un día se merecerá un rescate del olvido, como muchas otras mujeres.

Lourdes Mieres

Lourdes potente, tanto en su personalidad como en su obra, es una compañera que no pasa desapercibida.

Muy cercano al taller de Lourdes, me enamoró la obra de Rafael Arroyo. Esas esculturas con objetos reciclados, muy cercanos a las joyas, de colores iridiscentes  y animales inquietantes, muy cercanos a las serpientes de Lourdes.

Rafael Arroyo

Un taller muy bonito y agradable fue el de Fernando Labrador, escultor que utiliza material reciclado al igual que Arroyo, y provoca al máximo con sus Cristos cual si fueran vedettes, su erotismo descarado y sus emociones con el homenaje a Rambal, que debería de ser un icono para todos los gays asturianos. Al menos, el guapísimo Rodrigo Cuevas lo intenta.

Otro taller imprescindible para mí es el de Nani Kulasky. El placer de descubrir mil cosas en ese taller, con un nombre precioso el de su calle: La calle del Agua. ¿Agua de playa, agua de lluvia de Gijón? Nani juega y descubre con los materiales mas inverosímiles todo un sugerido mundo de maderas y colores intensos.

Nani Kulasky

Visitar el taller de Jorge Nava, en el barrio del Cerillero es mas que un placer, es una necesidad intelectual y liberadora ver como Jorge Nava nos lleva desde la revisión   de las pinturas clásicas hasta una geometría conceptual, pegada al superrealismo ruso de Malevich y con toques a Hernández Pijuán, uno de mis adorables pintores.

Conocer el taller de Federico Mieres en plena naturaleza verde y descubrir los últimos cuadros que Federico nos raciona cruelmente es como un baño en la naturaleza y soñar despierto.

Fede Mieres. Atardecer.

Fede Mieres. Atardecer.

¡Basta ya de talleres! Ya en La Rula, tuvimos el placer de estar delante de la preciosa Antonieta Laviada y disfrutar de sus Marinas. Un placer clásico ineludible.

Dejaremos para otro artículo los comentarios sobre las excelentes exposiciones de La Cornión, cada vez mas potente y con nombres mas importantes, igual que la de Aurora Vigil a la que felicitamos por su seriedad y profesionalidad en todo lo que hace.

Bueno, es Noche Buena y voy a emborracharme, que mañana es Navidad. Que las pintoras también nos emborrachamos.

Rita Hevia.

(alter ego de Benjamín Tous)

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