Rafael Suárez-Muñiz es Doctor en Geografía y Urbanismo especializado en Ocio; dirige la Consultoría ESTUDIOS URBANOS

ANTECEDENTES DE HECHO A MODO DE PREÁMBULO: NOS VAMOS A LAVAPIÉS

Corría el mes de febrero de 2015 cuando un nutrido grupo de jóvenes alumnos de urbanismo, de formación multidisciplinar, había recibido el encargo de la revisión del PGOU de Madrid sobre el barrio de Embajadores (popularmente conocido como Lavapiés) por los doctores arquitectos Patxi Lamíquiz y Ester Higueras. Con motivo de este concienzudo trabajo, que fue premiado en la feria nacional de ConstruMat (Barcelona), se aprovechó la visita de un profesor de la Universidad de Berkeley para mostrarle las entrañas de Embajadores. El que suscribe, por mera especialidad, se encargó del mapeo y posterior análisis de los espacios de ocio y los comercios. Aquel día, este joven geógrafo e inminente urbanista quedó  paralizado ante este «container» —así lo llamé— de la esquina de la ronda de Valencia (n.º 5) con la calle Bernardino Obregón, es decir, 200 metros metro al oeste del teatro-circo Price, entre la ronda de Atocha y la glorieta de Embajadores que era por donde discurría la antigua muralla medieval de Madrid.

Este coqueto edificio revival de estilo neomozárabe se caracteriza —en sus dos alturas originales— por la fachada de fábrica de ladrillo y piedra, y por los remates de pilastras que enmarcan los ritmos de vanos y estancias. Era una antigua fábrica de maderas, que fue proyectada, en 1904, por el arquitecto José Purkiss Zubiría y tras mantenerse catalogado con un nivel de protección ambiental: se recurrió al fachadismo, pero no a un fachadismo más o menos disimulado (por ejemplo, con los cuestionables recrecimientos de una o dos plantas). Este inmueble, en 1997, fue intervenido por el arquitecto José María Otamendi para convertirlo en edificio de viviendas con cinco alturas más para igualarlo, conforme al PGOU vigente, con el edificio de la esquina opuesta. Eso es lo que traen las protecciones ambientales de los chapuceros catálogos urbanísticos y los consiguientes favores de los Planes Generales. Pues bien, lo que se hizo en este edificio, como se puede ver en la imagen adjunta, seguro que les sonará a todos los gijoneses que desde hace 3-4 meses se hayan dado algún paseo por el casco histórico y el ensanche de la ciudad. ¡Lo que nos queda! Esto solo acaba de empezar.

fabrica de maderas

Efecto container en la fábrica de maderas (Purkiss, 1904) de la ronda de Valencia (Embajadores, Madrid). Fecha: febrero de 2015. Foto: Rafael Suárez-Muñiz.

GIJÓN Y LA ERA DE LOS CONTAINERS

Aquel espanto, aquel ejemplo de destrucción creativa advertido en Madrid me ha venido acompañando desde 2015. El temor por semejante práctica de fagocitación en Gijón parecía que lo íbamos eludiendo, pero ya ha llegado, ha llegado para quedarse. El Plan General de Ordenación de Gijón fue aprobado en el Pleno municipal del 30 de enero de 2019 con el voto a favor de todos los partidos políticos salvo la abstención del PSOE. El anterior Plan General (2010) ya posibilitaba el aumento de alturas en las catalogaciones ambientales, la cuestión es que el actual PGO de 2019 ha rebajado el nivel de protección de numerosos edificios bajándolos de integrales a parciales y de parciales a ambientales. De manera que nos encontramos en manos de la voluntad especuladora de propietarios de inmuebles y de promotores para contener el estado de conservación de los edificios de estas características. Ya saben ustedes que casualmente los edificios de Gijón suelen caer por las noches.

Una de dos: o bien se deja caer un inmueble, o bien se mete piqueta si este se encuentra vacío y dispone de un nivel de protección ambiental que exija solo la conservación de la fachada. De estos últimos nos iremos encontrando cada vez más y la solución será el efecto «container», se sostendrán los muros de carga originales y se construirá un edificio dentro de otro cual matrioshka, de los muros originales se levantará adosado un bloque anodino que no se integra en el subyacente.

PATRIMONIO PRETERIDO, EDIFICIOS VULNERABLES Y CONSTRUCCIONES ANODINAS

Joyería Suiza

En 1926, el arquitecto Miguel García de la Cruz realizó este inmueble de líneas regionalistas para Herminio López, en la esquina de las calles Donato Argüelles y Asturias, donde define un planteamiento de frontones triangulares en la cornisa para rematar las estancias principales incluyendo la rotonda de miradores de planta semicircular. En noviembre de 2014, este edificio de cuatro alturas ya era propiedad de Solvia, la inmobiliaria del banco Sabadell, y la comisión del catálogo urbanístico había dado el visto bueno para su recrecimiento de 4 a 8 alturas con las consiguientes 18 viviendas, tras resolverse favorablemente un pleito con el dueño del bajo comercial. De la promoción se encargó la empresa Asturyunque.

joyeria suiza en Xixón

Estado original del edificio de la joyería Suiza antes y después del pastiche que se le introdujo pegado a la piel genuina. Fotos: Antonio Blanco Lueje.

Panadería Perales

En 2017, el Ayuntamiento de Gijón concedió la licencia de construcción a la promotora Fercavia  sobre el inmueble proyectado por Miguel García de la Cruz, en 1920, para albergar un obrador de panadería en el bajo y viviendas en la planta superior por encargo de Casimiro Perales. Este sencillo pabellón de miradores semihexagonales está situado en la esquina de las calles Santa Doradía y Dindurra, contiguo al garaje Asturias. En el mes de mayo del año en curso dieron comienzo las obras de demolición del interior y solo se conservará la fachada para construir 36 viviendas tras la adición de dos alturas más, lo que generará una medianera vista sobre la cubierta del garaje.

Panadería Perales en Xixón

Fachadismo resultante fruto de la protección ambiental a la espera de ser relleno con un «container». Fecha: mayo de 2021. Foto: Rafael Suárez-Muñiz.

Moros-Munuza

Hace años se produjo el derrumbe del número 5 de la calle de los Moros mientras que el edificio de la esquina (n.º 3) que da también a las calles Munuza y León se encuentra enmallado por la dejadez en su conservación. Sobre estos edificios, de los que es propietario el abogado Eduardo Galán recae ahora un discutible proyecto del afamado arquitecto navarro Patxi Mangado, que recuerda a los pastiches comentados líneas arriba, a modo de «containers» anacrónicos pegados a algo que no tiene nada que ver. El edificio de la esquina de Moros con Munuza fue proyectado por el arquitecto Manuel del Busto, en 1913, como vivienda unifamiliar para Manuel Fernández con un claro estilo ecléctico de gusto modernista. El cual destaca por la fachada de azulejo vidriado y su rotonda de miradores y balcones circulares rematada por un jarrón.

Infografía Munuza-Moros

Infografía del proyecto de Patxi Mangado con el nuevo edificio sobre la casa que se «cayó» a la derecha del edificio de Manuel del Busto, sobre el que deja caer una planta más de recrecido.

Kilarny – palacete de Gaspar Díaz Valdés-Hevia

Este pabellón fue proyectado como vivienda unifamiliar por Manuel del Busto para Gaspar Díaz Valdés-Hevia, en 1916, en la confluencia de las calles San Bernardo y Emilio Villa y vuelta por la travesía de la Rectoría; junto al cual se adosó, en 1934, un inmueble racionalista para el mismo peticionario comenzado por García de la Cruz y terminado por Del Busto. Cuando el edificio nuevo esté terminado supondrá un falso recrecimiento del inmueble esquinero original y a este se pegará el nuevo bulto que se elevará hasta las 8 alturas más los bajos comerciales. La operación llevada a cabo por la promotora Realidades del Pacífico, del asturmexicano Antonio Suárez, supone la construcción de 29 viviendas de «lujo» —¿qué es el lujo, lo caro porque sí?— sobre un alabeante y moderno edificio aterrazado culminado por un ático de 190 metros cuadrados útiles y 200 metros de terraza con piscina. Ese inmueble ha sido reservado ya por unos 80.000€, cuando se entregarán a finales de 2022, y tendrá un coste de 1,6 millones de euros ya que el adquirente se ha hecho también con el penúltimo piso para hacer un dúplex y gozar de la azotea en exclusividad.

palacete de Gaspar Díaz Valdés-Hevia

Estado actual del palacete de Gaspar Díaz Valdés-Hevia con los cartelones donde se muestran las infografías del proyecto definitivo con ese anexo anacrónico e incompatible. Fecha: junio de 2021. Foto: Rafael Suárez-Muñiz.

¿PORVENIR? LA DERIVA DECONSTRUCTIVA DEL PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN DE GIJÓN Y LOS DÉFICITS DE SU CATÁLOGO URBANÍSTICO.

Hemos citado algunos ejemplos de fagocitación arquitectónica, de «containers» adosados a edificios originales de gran valor arquitectónico. Cuerpos que nacen de otros como si de aliens se tratara. ¿Ese es el futuro de la arquitectura? Parece que volvemos a aquel pretérito adagio de «los malos arquitectos hacen edificios y los buenos: museos», pero más que nunca cabe secundar aquellas palabras del starchitect Frank Ghery (2014) en los momentos previos a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias: «En el mundo en que vivimos, el 98% de los edificios construidos son pura m****a. No hay sentido del diseño, ni respeto por la humanidad, por el buen criterio, ni por nada. Sólo hay edificios bobos».

¿Acaso era necesario demoler el edificio de los militares (calle Ezcurdia)? Era un icono de la arquitectura de tipo cuartel y uno de los últimos vestigios de patio con espacios verdes comunitarios.

¿Los servicios de arquitectura municipales de verdad conciben como algo bello (entendiendo el concepto griego clásico de lo «bello») y necesario la añadidura de semejantes atrocidades en edificios históricos respetuosos con la escala del entorno?

No se puede redactar un Plan General que en lugar de proteger: desproteja. No se puede convenir la segregación de jardines del elemento construido en aquellas parcelas de interés; la vivienda principal no es más que otro elemento del jardín y viceversa, son todo uno, un conjunto y, sobre todo, las importantes posesiones con jardines históricos. El resultado lo estamos viviendo ahora: jardines históricos en proceso de abandono, parcelaciones de fincas periurbanas para la construcción de chalets que no guardan ninguna relación morfotipológica con los colindantes.

Es el momento del repliegue urbano, de crecer hacia dentro, de las tendencias inmobiliarias centrípetas, sí, pero no amparadas en la gentrificación ni en la destrucción creativa que está expulsando a los antiguos activos sociales y económicos de los cascos históricos y de los ensanches de las ciudades españolas.

Tampoco es comprensible que la ciudadanía no actúe ni intervenga en las decisiones municipales. El urbanismo es ciudadano, se hace desde la base (bottom up), y el urbanismo es algo amplísimo que nos atañe a todos en múltiples líneas. El patrimonio puede ser de titularidad privada pero su disfrute, aunque sea visual / contemplativo, es general. Las ciudades se las están quedando los promotores y se las están alquilando o vendiendo a las clases más altas que ni siquiera residen en las mismas generando sectores inertes. Como decía el doctor geógrafo David Harvey en 2019, construimos y planificamos las ciudades para invertir en ellas en lugar de para vivir en ellas.

Contra la acumulación capitalista, el desinterés municipal y la especulación urbanística solo caben posturas frontalmente opuestas, tal y como ha sucedido recientemente en Gijón, en el barrio de Ceares, por la intención del Ayuntamiento de Gijón de derribar el Hogar del Productor, total o parcialmente, en lugar de someterlo a un plan de usos elaborado por los vecinos. Desde la Consultoría ESTUDIOS URBANOS que dirige el que suscribe con la colaboración del COAA y el CEAG y un amplio apoyo vecinal e institucional se ha conseguido paralizar el derribo y frenar esas descabelladas intenciones, a la espera de que sea incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias, ya que, por otra sinrazón, se encontraba incomprensiblemente descatalogado.

Para concluir, queremos poner de manifiesto la importancia de la azulejería de cerámica de Talavera de la Reina que tienen los edificios de Moros-Munuza y San Bernardo-Emilio Villa, para que sean mirados con especial atención por los responsables de la sección de arquitectura municipal a la hora de resolver la construcción de los nuevos volúmenes anexos. Cabe recordar que la cerámica de Talavera está protegida por la UNESCO y es patrimonio de la humanidad desde diciembre de 2019. El primero cuenta con una placa de azulejo cuadrado de 14 x 14 cm, contextualizada en la serie de rotulación viaria del centro urbano encargada por el Ayuntamiento al alfar de Ruiz de Luna en 1940. El segundo cuenta con un hermoso y valioso arrimadero de estilo renacentista del mismo maestro ceramista en el hall del primer piso.

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