Pedro Roldán es el presidente de la Cultural Gijonesa
“ERAN LOS MEJORES TIEMPOS, ERAN LOS PEORES TIEMPOS…”
Esta frase es el arranque de una de las mejores obras de Charles Dickens. Resulta sorprendente que el inicio de una novela escrita hace más de 150 años pueda sonar tan actual y contemporánea. Hoy pese a muchas contradicciones y anhelos incumplidos podemos decir que vivimos los mejores tiempos. No porque estos sean perfectos sino porque hemos logrado como sociedad a través de un esfuerzo colectivo de décadas construir un mundo con algunos de los mayores avances de la historia, una sociedad en paz y libertad, donde los niveles de igualdad entre hombres y mujeres han alcanzado cotas incompletas pero a la vez nunca vistas. Una sociedad dónde los derechos laborales, sociales y la conciliación personal y familiar han registrado niveles nunca conocidos en un país que partía de una dictadura sinónimo de pobreza, miseria y desigualdad.
Son los mejores tiempos porque pese a las amenazas medioambientales se ha logrado un nivel de conciencia en pro de un desarrollo sostenible como en décadas no se había conocido. Por todos esos motivos y otros muchos y pese, insisto, a los importantes retos que todavía quedan por afrontar podemos decir mirando hacia atrás que vivimos los mejores tiempos.
Pero sin embargo y como bien narraba Dickens vivimos también los peores tiempos, tiempos que se aprecian oscuros y repletos de negros nubarrones dónde en ocasiones mediante bulos y medias verdades nos estamos instalando en una sociedad altamente polarizada donde una violencia larvada acecha los espacios democráticos. Donde el odio y el egoísmo parecen cada vez más instalados en el seno de nuestra sociedad. Donde la desigualdad se disfraza de falsa libertad.
Hoy queremos reivindicar dos cuestiones que nos parecen vitales a la hora de afrontar épocas complejas y convulsas como la que estamos viviendo. En primer lugar la defensa de las grandes ideas, la defensa de los grandes principios. Defender las grandes ideas, los grandes principios en una época dominada por el populismo reaccionario la simplificación de los discursos y la banalización de la política es cierto que puede parecer algo difícil y complejo, una pesada carga que podría ser un obstáculo para el camino.
Pero no nos equivoquemos, son las grandes ideas las que nos han permitido atravesar los grandes desiertos de las épocas donde todo parece perdido, dónde es difícil encontrar un rincón para la esperanza. Defender las ideas, las ideologías, los principios en épocas donde lo líquido parece imponerse y el relato se ha apropiado de la práctica política es hoy en día, no ya una necesidad, sino un imperativo. Solo las grandes ideas nos permitirán atravesar esos yermos desiertos para alcanzar las grandes alamedas en los que el hombre y la mujer, libres, podrán construir una sociedad mejor.
Pero también reivindicar la militancia, el compromiso, el papel de todos aquellos hombres y mujeres que un día dieron un paso adelante para desde los peores tiempos poder construir los mejores tiempos. Hoy cuando muchos de vosotros estáis aquí después de años de militancia y compromiso es el momento de daros no solo las gracias por vuestro papel, sino también pediros un último esfuerzo para evitar que otra vez vuelvan los peores tiempos. Como decía aquel de cuyo nombre no quiero acordarme, el que pueda hacer que haga!
Es necesario fortalecer los espacios de la sociedad civil que son los espacios de la sociedad democrática. Por eso hoy también queremos felicitar a dos socios que este año han cumplido medio siglo de fidelidad con nuestra entidad. Creo que es el momento adecuado para renovar nuestro compromiso no ya con la Cultural Gijonesa, sino con nuestra ciudad.
Hoy Francisco Prado Alberdi y Vicente Bernaldo de Quirós representan ese compromiso de los que nunca han renunciado a la defensa de la libertad y la democracia.
