El premio Juan Ángel Rubio, que concede cada año nuestra entidad, recaerá en este aciago 2020 en el colectivo de trabajadores y trabajadoras del Hospital de Cabueñes, en representación del conjunto del personal sanitario español.

Debido a la crisis sanitaria derivada de la pandemia, este año no ha podido reunirse un jurado para fallar el premio; en consecuencia, siguiendo lo previsto en los estatutos de la Sociedad Cultural Gijonesa, la decisión correspondiente se ha tomado por acuerdo unánime de la Junta Directiva.

El Premio Juan Ángel Rubio honra la memoria de quien fuera nuestro presidente. Una personalidad señera de la vida gijonesa: odontólogo de profesión, luchador antifascista y oficial del ejército de la II República, con una notable trayectoria en el activismo político y el antifranquismo. Como directivo de la Cultural Gijonesa, apostó siempre por un modelo participativo de difusión de la cultura humanística y científica, como instrumento para construir una ciudadanía crítica. Como profesional de la sanidad, vinculado activamente a Cruz Roja, fue un firme defensor de la justicia social y del derecho a la salud.

En estos tiempos en que la Covid-19 ha precipitado al mundo a una crisis global, tanto sanitaria como social, inédita en Occidente desde la II Guerra Mundial, hemos experimentado en carne propia la fragilidad de la sociedad de consumo y de la economía globalizada.

La Sanidad Pública y las personas que la hacen posible emergen como el bastión fundamental para hacer frente a un virus que ha desbordado todas las previsiones y ha alterado el curso de la historia. La sanidad pública es, junto a la educación y el sistema de pensiones, uno de los pilares fundamentales del estado del bienestar. La salud es un derecho básico que debe estar cubierto y universalmente garantizado en una sociedad desarrollada; un derecho que en modo alguno puede seguir quedando supeditado a la mercantilización o a la lógica del beneficio privado de grandes grupos empresariales, a los que se ha venido abriendo las puertas de la gestión sanitaria pública mediante demenciales y antipatrióticas políticas de externalización.

En toda España hemos sufrido recortes y precarización en el sistema de bienestar y mermas en los derechos ciudadanos; en buena medida inspirados por directrices de la UE sobre estabilidad presupuestaria, fundamentadas en doctrinas económicas más que cuestionables, mucho más vinculadas a los intereses de los grandes poderes empresariales y financieros que a una aséptica viabilidad del sistema. Una de las consecuencias ha sido que la pandemia nos golpeó con un sistema sanitario con menos recursos y personal que hace quince años. A ello se suma, especialmente en Asturies, una población envejecida y especialmente vulnerable.

Los hombres y mujeres que sostienen la sanidad pública son héroes y heroínas que llevan adelante la lucha contra un enemigo invisible, con el arma de la ciencia pero lidiando con el lastre de la precariedad, los recortes y sobrellevando el azote del amarillismo mediático, las conductas incívicas, la crispación política y la conspiranoia magufa.

Los trabajadores y trabajadoras del Hospital de Cabueñes son el rostro en nuestra ciudad de ese gran pilar de la democracia y los derechos humanos que es el sistema de sanidad público y universal.

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